I Domingo de Cuaresma

Mc. 1, 12-15 Fano 1
Era tentado por Satanás, y los ángeles lo servían.
Mc 1, 12-15

El primer domingo de Cuaresma, la liturgia nos invita desde hace muchos siglos a meditar en las tentaciones de Jesús. Y ahí esta el relato de las tentaciones en la versión de Marcos, la más breve de todos los evangelios. Pero lo más interesante es subrayar que la idea central de las lecturas de este día no son las tentaciones de Jesús y, en consecuencia, nuestras propias tentaciones. La idea central es más bien la de la Alianza de Dios con la humanidad.

La Alianza se renueva en el Evangelio. En él Jesús anuncia la presencia del Reino de Dios. Ya llega. Ya está cerca. El Reino es la nueva Alianza, la plenitud de aquella primera Alianza firmada por Moisés. La plenitud de todas las Alianzas. El nuevo signo será el mismo Jesús, el Hijo, el que murió por darnos la vida e inauguró con su resurrección la nueva vida para todos. Una vida en plenitud.

Al comenzar la Cuaresma, nos encontramos con Dios como el que hace una Alianza con nosotros. Nos invita a participar en la vida. Nos invita a abandonar los caminos de muerte. Nos invita a convertirnos, a creer en el Evangelio, porque sólo ahí encontraremos la felicidad, el bienestar, la libertad y la Vida a que tanto aspiramos. Ahora depende de cada uno de nosotros entrar en esa nueva Alianza. La mano de Dios está tendida hacia nosotros. Tenemos 50 días para pensar cuál será nuestra respuesta.

Feliz domingo de Cuaresma 

Domingo 18

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La oración incluye el hecho de decir cosas a Dios, bien en silencio, bien expresándolas con peticiones o intercesiones que nosotros mismos elaboramos, o con oraciones que otros han creado.
Pero es mucho más que eso pues, entre otras cosas, puede incluir:
Leer un pasaje de la Escritura y escuchar lo que en él te dice Dios a ti personalmente.
Dejar que la música arrastre tu espíritu hacia el Espíritu de Dios. Afirmar tu fe leyendo o recitando los diversos credos.
Revisar el día y verificar dónde y cómo Dios ha estado presente en tu vida durante la jornada.
Meditar sobre un pasaje de la Escritura y pensar que significa para tu vida.
Recordar las gracias recibidas y responder con gratitud.
Celebrar en Comunidad…
Y muchos modos más que seguro conocerás…

Feliz domingo de Cuaresma 

Primer Domingo de Cuaresma

Cuaresma-I
El Espíritu impulsó a Jesús al desierto.

(Mc 1, 12-15)

Parece que al leer esto, lo primero que nos sale es: “¡Ay, ay, Jesús no vayas! ¡Ten cuidado! Van a intentar liarte y hacerte mal… ” Pero se nos olvida, o no prestamos atención, al sujeto de la frase: el Espíritu. Es Dios quien le empuja… No va a estar solo… Además, el evangelista Marcos nos lo presenta justo después del Bautismo donde Jesús escuchó: “Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco”.

Nos olvidamos de la acción del Espíritu de Dios en nuestro día a día. Nos podemos preguntar: ¿qué pasaría si fuesemos consciente de la acción de Dios en cada momento, en este mismo instante? ¿Cómo sería si nos dejásemos empujar libremente por su Espíritu? Nuestra vida cambiaría, ¿verdad? Seríamos personas llenas de agradecimiento, de confianza, de esperanza.

El desierto… ese lugar que nos atrae y nos da miedo al mismo tiempo… Silencio y soledad. Escucha atenta. Mirada profunda. Encuentro con nuestras sombras, con aquello que tratamos de esconder en nuestra vida porque duele… Dios está aquí, con nosotras, siempre.

Jesús fue puesto a prueba, y no solo en el desierto. Dios decidió hacerse persona, y eso incluía las pruebas, los miedos y el dolor. Conoce nuestra fragilidad, nuestros límites. Y, con toda nuestra realidad, nos llama a amar, a servir y a anunciar su Reino.

Se nos invita hoy también a convertirnos, a volver el corazón a Dios, a creer en el Evangelio. ¿Creemos en la Buena Noticia de Jesús? ¿Nos habla la Palabra de Dios? ¿Nos interpela y nos mueve a hacerla vida?

Tenemos tarea para esta Cuaresma (y para toda nuestra vida): volver nuestro corazón a Dios, creer en la Buena Noticia de Jesús y ponerla en práctica, y dejarnos impulsar por el Espíritu. ¡Ánimo, que promete salir bien!

Oración
Trinidad Santa, vuelve nuestro corazón a ti. Haz que nos dejemos impulsar por tu Espíritu en cada momento de nuestra existencia.

Fuente: Monjas Trinitarias del monasterio de Suesa

Sábado después de Ceniza

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Sígueme
Lc 5, 27-32

Muchas veces, cuando me miro “hacia dentro” y veo mis fondos oscuros y la “bodega” de mi vida, siento una profunda tristeza. Me gustaría poder presentarme ante Ti con un flamante “currículum” de fe, esperanza y amor. No quisiera que este deseo me impida darme cuenta de tu inmenso amor incondicional porque es el que me da alas y me hace ir más allá de mis miserias. Gracias por quererme más y mejor que yo mismo.

Sábado 17

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Lo que comúnmente nos hemos costumbrado a ver como madurez en el hombre es, en realidad, una resignada sensatez.
Uno se va adaptando al modelo impuesto por los demás, al ir renunciando poco a poco a las ideas y convicciones que le fueron más caras en la juventud.
Uno creía en la victoria de la verdad, pero ya no cree. Uno creía en el hombre, pero ya no cree en él.
Uno luchaba por la justicia, y ha dejado de luchar por ella.
Uno confiaba en el poder de la bondad y del espíritu pacifico, pero ya no confía.
Era capaz de entusiasmo, y ya no lo es.
Para navegar mejor entre los peligros y las tormentas de la vida, se ha visto obligado a aligerar su embarcación.
Y ha arrojado por la borda una cantidad de bienes que no le parecían indispensables, pero eran precisamente sus provisiones y sus reservas de agua.
Ahora navega sin duda con mayor agilidad y menos peso, pero se muere de hambre y de sed.

Viernes después de Ceniza

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El novio está con vosotros
Mt 9, 14-15

La Cuaresma es una oportunidad privilegiada para construir puentes y despejar los caminos que me llevan a Ti y a los demás. Por mi parte hay muchos obstáculos que apartar y algunas barreras que romper. Enséñame a vivir este tiempo “ayunando” de lo que me separa, de lo que no me deja disfrutar de tu Presencia en mi vida y de lo que me impide descubrir en quienes me rodean reflejos de tu amor.

Jueves después de Ceniza

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¿De qué le sirve el mundo?
Lc 9, 22-25

Perder para ganar es un aprendizaje que me cuesta mucho hacer, Señor. A mi alrededor los mensajes son muy distintos y me invitan a buscar mi interés, a proteger lo mío, a dar “tanto en cuanto”… En cambio, mirarte a Ti es contemplar la única vida que merece ser vivida, que no se guarda nada para convertirse en regalo para todos. Que no aparte de Ti mis ojos para ir haciendo mía esta forma de vivir.