Martes 17

reir

Quítame el pan, si quieres; quítame el agua, el aire, el sol, las nubes, los caminos y hasta las estaciones, si quieres; pero no me quites la risa.
Quítame el sueño, si quieres; quítame las flores, los frutos, la voz, los espejos, los proyectos y hasta las vacaciones, si quieres; pero no me quites la risa.
Porque sin risa todo sabe a nada, la vida se encuentra desnuda de gracia, yo no sé cómo comunicarme ni qué ofrecerte, y tú no logras entenderme.
Déjame la risa, Señor, para gozarte y ofrecerme.

Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, su monte santo, altura hermosa, alegría de toda la tierra
Sal 47

16 de julio…

V-Carmen

“Alégrense vuestros corazones y hínchense de gozo vuestras ánimas, que la que es Madre de Dios es Madre nuestra, y la que los ángeles se tienen por dichosos en servir se deleita en estar con nosotros.”

Juan de Ávila Gijón, 1499-1569
(san Juan de Ávila)

No he venido a sembrar paz, sino espada
Mt 10, 34 – 11, 1

Domingo XV del Tiempo Ordinario

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Los fue enviando
Mc 6, 7-13

Podría seguir así, tirando más o menos como hasta ahora: manteniendo el equilibrio prudentemente, justificando mis opciones dignas, diciendo “sí” cuando todo es a medias…
Pero también puedo ser… discípulo.

Quiero ser dueño de mi vida, no renunciar a mi libertad, gozar de tantas cosas buenas, entregarme a los míos, y tener esa serena paz del deber bien cumplido..
Pero también puedo ser… discípulo.

Puedo cargar con mi cruz, quizá con la tuya; también complicarme la vida y complicársela a otros con osadía, hablar de la buena noticia y soñar nuevas utopías…
Pero también puedo ser… discípulo.

Anhelo hacer proyectos, proyectos vivos y sólidos para un futuro solidario;
deseo ser eficaz, acertar, dar en el clavo y ayudar…
Pero también puedo ser… discípulo.

Soy capaz de pararme y deliberar, escuchar, contrastar y discernir; a veces, me refugio en lo sensato, otras, lanzo las campanas al vuelo y parece que rompo moldes y modelos…
Pero también puedo ser… discípulo.

No siempre acabo lo que emprendo; otras arriesgo y no acierto, o me detengo haciendo juegos de equilibrio; me gusta apuntarme a todo y dejar las puertas abiertas, por si acaso.
Me asusta tu oferta…
Pero también puedo ser… discípulo.

Feliz domingo

XV Domingo del Tiempo Ordinario

misioneros
Los fue enviando
Mc 6, 7-13

Las lecturas de este domingo nos enseñan que la misión de la Iglesia, Comunidad de bautizados,  no afecta sólo a los misioneros y misioneras que dejan su país de origen y se van a países lejanos. Toda la comunidad cristiana, cada uno de los que la forman, debe ser misionera. Todos somos responsables de llevar el anuncio del amor de Dios, del Reino de salvación a los que no lo conocen, a los que viven sin esperanza. No hace falta saber idiomas ni hacer largos estudios. Basta con vivir siendo testigos del amor de Dios, del amor con que Dios nos ama y regalar ese amor a los que viven con nosotros. Si así vivimos, descubriremos con sorpresa como echaremos a muchos “demonios” que oprimen la vida de las personas que nos rodean.

Feliz domingo

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

D-XV
“Les ordenó que no tomaran nada para el camino, excepto un bastón”

(Mc 6, 7-13)

Aquí estamos, en el domingo XV del tiempo ordinario que, además, coincide con el día 15 de julio: operación salida de vacaciones para unos, retorno para otros. ¿Es tu caso? Veamos, ¿a dónde te vas?, ¿en plan playa, monte, o tal vez algún circuito por Europa, Asia… al pueblo, o quizá a un monasterio? Mira tu maleta. Estas zapatillas para caminar, estas chanclas para la playa, la sombrilla…, este modelito para el paseo de la tarde, este otro para la terraza de la noche, esta chaqueta por si refresca, el chubasquero y el plegable por si llueve que con el cambio climático ya se sabe, crema solar, hidratante, repelente de mosquitos, el bastón de trecking, el portátil por si tienes asuntos pendientes del trabajo… Vuelve a mirar tu maleta. Si ya lo decía mi madre… “¡con el por si acaso se llena la maleta!”.

Resulta que hoy los discípulos de Jesús también están en operación salida. Párate a contemplarlos unos minutos. Observa sus maletas. ¿Qué ocurre?, ¿no las ves? ¡Ah! Es que Jesús les ha dicho que no lleven nada, solo un bastón. Ni pan, ni zurrón, ni dinero en la faja. Vaya tela, ¿te imaginas ir por ahí sin bolso, sin dinero, sin móvil…? También les ha dicho que calcen sandalias pero que no lleven dos túnicas. Vuelve a tu maleta y empieza a sacar la variedad de calzado que has metido, los modelitos de pasear, de la terraza de la noche… Vamos, quédate con lo puesto y el bastón de trecking. Entonces no necesitas maleta.

Como tampoco la necesitamos en el camino de la vida y sin embargo nos empeñamos en llevarla. Bien llena, hasta los topes, por si acaso: preocupaciones, miedos, ataduras, complejos, egoísmo, resentimientos, dudas, comparaciones… ¡Cuánto pesa y cuánto entorpece nuestra marcha!

Oración
Tú que también eres discípula del Maestro, escucha lo que te dice: “suelta todo eso, suelta, suelta… solamente un bastón”. ¿Quién es tu bastón?

Fuente: Monjas Trinitarias del monasterio de Suesa

Viernes 13

22 - paseantes

No camines delante de mí, que no podré seguirte.
No camines detrás de mí, pues no sabré adonde ir.
Camina, Señor, junto a mí, para ser mi amigo y guía.
Así yo podré seguirte y sabré adonde ir.
Y si un día me desdigo y cambio de opinión y te digo que no te necesito, no me hagas caso, Señor: ¡sigue caminando junto a mí!

No seréis vosotros lo que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre
Mt 10, 16-23