Miércoles III de Pascua

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Quien viene a mí,
nunca más tendrá hambre.
Jn 6, 35-40

Contigo, Jesús, no es el hambre y la sed lo que más importante.
En tus brazos aprendo a abrazar incluso a los enemigos.
En el Pan que me das, me enseñas a ser pan para los demás.
Contigo no hay tinieblas ni mal que no puedan ser iluminados.
Contigo, el Resucitado y fuente de vida, mi vida encuentra sabor y sentido.

Martes III de Pascua

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¿Qué milagros haces
para que los veamos y creamos en ti?
Jn 6, 30-35

Tú, Jesús, profeta intrépido.
Tú, Palabra de Dios, que pronuncias palabras con sabor a primavera…
Tú, Hermano universal, que abiste los brazos para abrazar al mundo entero.
Tú, Médico, que curaste las heridas del cuerpo y de los corazones…
Tú eres de verdad el milagro que Dios nos regala.

Lunes III de Pascua

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Trabajad no tanto por la comida que perece,
sino por el alimento que dura hasta la vida eterna
y que el Hijo del Hombre os dará.
Jn 6, 22-29

Jesús, te necesito con urgencia y de manera irrenunciable.
Cuando te acojo, presente en el Pan, tú cambias mi cansancio en fuerza.
En ti, en la vida abundante que ofreces, es donde mi vida se consolida y puedo saborear la vida feliz que prometes.

Domingo III de Pascua

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Los discípulos de Emaús contaron
cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Lc 24, 35-48

Gracias, Jesús, por estar aquí, conmigo, para mí, cuando partes el pan y me ofreces tu Cuerpo, tu vida.
En esta entrega total tuya veo la inmensidad de tu amor.
Gracias, Jesús, por todo.
Gracias, Jesús, por ser como eres.

Feliz Domingo de Pascua

 

III Domingo de Pascua

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Así está escrito: el Mesías padecerá
y resucitará de entre los muertos al tercer día.
Lc 24, 35-48

El Evangelio corona el mensaje con la paz. El perdón trae la paz a los corazones de las personas y a la sociedad. Quizá Jesús nos esté diciendo que no hay otra forma de alcanzar la paz, la verdadera paz, sino a través del perdón. Quizá nos esté insinuando que la venganza nunca ha sido camino para alcanzar la paz sino una mayor violencia, porque la venganza sólo es capaz de crear más violencia y muerte. Eso vale para las personas y para las naciones. Jesús rompe esa espiral de violencia. Cuando matamos al autor de la vida, Dios le resucitó de entre los muertos y nos abrió el camino que lleva a la verdadera paz. Es el camino del perdón. El perdón que recibimos generosamente de Dios y el que, también generosamente, tal y como lo recibimos de Dios, otorgamos a nuestros hermanos y hermanas.

Feliz domingo de Pascua

Tercer Domingo de Pascua

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Jesús se puso en medio de ellos y les dijo: Paz a vosotros. Entonces ellos, espantados y atemorizados, pensaban que veían un espíritu. Pero él les dijo: ‘¿Por qué estáis turbados y surgen dudas en vuestros corazones? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpad y ved.
Lc 24, 35-48

En este tercer domingo de Pascua leemos el mismo episodio que el domingo pasado, esta vez en el evangelio de Lucas. Nos encontramos en el tiempo que va entre la Resurrección de Jesús y su Ascensión al cielo. Es un tiempo en que Jesús hace saber a sus discípulos que, tal y como había dicho, ha resucitado, está vivo y está con ellos. Les devuelve el sentido.

En el evangelio de Lucas, justo antes del texto que leemos hoy, tenemos a Jesús manifestándose a los dos discípulos que iban hacia Emaús y que han vuelto corriendo a Jerusalén, y también se nos dice que se ha mostrado a Pedro. Ahora Jesús se aparece a sus discípulos reunidos, que viven una experiencia de comunidad. En ella, al fin entenderán plenamente quién es ese Mesías tantas veces incomprensible, y a partir de ahí podrán cumplir lo que les ha encargado: predicar la conversión y el perdón, vivir de la manera que les ha enseñado.

Desde que entraron en Jerusalén, los discípulos han vivido en el desconcierto. Su Maestro ha muerto. Antes, ha sufrido a manos de su propio pueblo, y en nombre de Dios. Ellos mismos, las personas más cercanas a él, lo han traicionado, negado, abandonado. Pero algo les sigue uniendo, esperan sin saber qué, y el desconcierto crece desde que han encontrado el sepulcro vacío y las mujeres aseguran su resurrección.

El evangelio nos habla en este punto de extrañamiento, de incomprensión, de tristeza, de expectativas defraudadas, de incredulidad. En el fragmento que leemos hoy, vemos que las primeras reacciones de los discípulos al ver a Jesús son de espanto, de duda, de turbación. Después empiezan a sentir alegría, aunque mezclada con sorpresa e incredulidad. Esta alegría será completa poco después, en la Ascensión. Junto con la alegría, la aparición del Maestro resucitado les trae comprensión y sentido. Ahora comprenden lo que Jesús les ha explicado tantas veces antes.

Si hasta aquel momento los seguidores de Jesús hablaban con desazón, ahora, de nuevo delante de él, callan y escuchan a su Maestro, que les quiere hacer entender que es el mismo que habían conocido de tan cerca, y que sigue presente y guiándolos hasta que recibirán el Espíritu en Pentecostés.

Oración
Padre, concédenos el don de sentir a Jesús siempre con nosotras. Que esta certeza llene nuestras vidas de alegría y de sentido. Que comprendamos todos los hechos de nuestra vida a la Luz de aquél que tú has resucitado.

Fuente: Monjas Trinitarias del monasterio de Suesa

Sábado II de Pascua

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Vieron a Jesús caminando sobre el mar.
Jn 6, 16-21

Señor, tú ocupas el centro.
Envíanos tu Espíritu para discernir los caminos que nos propones recorrer.
Haz brillar tu luz para que no nos dejemos engañar por las excusas de nuestro egoísmo.
Aliméntanos con tu Cuerpo para que consigamos que sea realidad el sueño de vida abundante para todos.

Sábado 14

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Dice el Eclesiastés que hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar (Ecl 3,7).
También la oración cristiana consiste en una correcta combinación de palabras y silencios.
El Señor advertía que la palabrería era una característica propia de la oración de los paganos (Mt 6, 7-8).
Solo cuando dos personas han llegado a una gran intimidad pueden sentirse cómodas guardando silencio, sin sentirse obligadas a llenar el tiempo con palabras nerviosas y vacías.
Nos dicen los maestros de oración que a medida que va creciendo nuestra intimidad con Dios, la oración se va haciendo más silenciosa.
La meditación profunda para por el silencio, por el cruce de miradas.

Hoy en Zaragoza: Proyección

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XV Muestra de Cine y Derechos Humanos

Centro Joaquín Roncal CAI-ASC
C/san Braulio, 5-7. A las 18:30 h

Clausura: Proyección de la película ganadora del premio del Público

Todas las películas se proyectarán en Versión Original con Subtítulos en Español

Entrada libre hasta completar el aforo de la sala.

Más información: http://www.cineyderechoshumanos.blogspot.com.es y http://www.fundacioncai.es