Hoy en Zaragoza: Sábados en el monasterio

Claustro San Nicolás

Recuperar el amor primero

Para buscadores de silencio, de espacio para la contemplación, de pistas para la oración, de sugerencias para el crecimiento espiritual.

En estas mañanas de sábado de 10h a 13h compartiremos:
. Oración inicial en común.
. Propuesta de un tema y textos bíblicos para la oración, que ayuden en el proceso de transformación personal.
. Amplio tiempo de silencio.
. Oración final con la posibilidad de compartir.
. Sugerencias para el discernimiento y seguir profundizando.

No hace falta inscripción – Trae tu Biblia – Se agradecerá una colaboración voluntaria
Coordina: Taller de Personalización de la fe y Canonesas del Santo Sepulcro
Lugar: Monasterio de la Resurrección – Plaza de san Nicolás
Información: sabadosenelmonasterio@gmail.com

Viernes V del Tiempo Ordinario

Jesus cura sordo

Hace oír a los sordos y hablar a los mudos
Mc 7, 31-37

Haz, Señor, que te sueñe y te conozca, como tú me conoces y me sueñas; ilumina las sombras de mi noche lléname con la luz de tu presencia.
Quiero gustar la paz de tu semblante, de tus ojos piadosos y serenos, enlazado en la dicha y en el gozo encendido en la llama de tu fuego.
Me quedaré contigo en lo escondido y escucharé la voz de tu silencio, esa Palabra eterna pronunciada por el Padre en la tierra y en el cielo.
Y sentado a la mesa de los hijos, en el banquete del amor fraterno, beberé el cáliz puro de tu gracia, en comunión de vida y sacramento.

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Jueves V del Tiempo Ordinario

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Los perros debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños
Mc 7, 24-30

Ora sin descanso quien une la oración a los compromisos necesarios, y los compromisos a la oración.
Solamente podemos poner en práctica el precepto de orar siempre (Lc 18, 1) si consideramos toda la existencia cristiana como una única y gran oración, de la que eso que solemos llamar «oración» es tan solo una parte.

Orígenes, 185-254

Miércoles V del Tiempo Ordinario

mal cor

Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre
Mc 7, 14-23

Si algo fustigó Jesús fueron las exterioridades que no iban acompañadas de la correcta actitud interior; ¿qué sentido tienen purificaciones externas, “lavarse las manos”, cuando lo que está sucio es el corazón? Hagamos hoy nuestro el conocido cántico: “Danos, Señor, un corazón nuevo; derrama en nosotros un espíritu nuevo”.