Sed de Ser

La sed de Ser
es la paradoja del agua que tiene sed de acuidad.
¿Será acaso que somos agua congelada en algún glaciar remoto,
procedente de nubes que vinieron del Océano
para que, tras el deshielo,
podamos recorrer la distancia que separa
las cumbres solitarias
de las mansas playas de arena?

Tenemos sed del Océano
porque el agua que somos en estado de hielo
tiene impreso el recuerdo de haber sido parte
de su Azul fluido e inmenso.

Se nos da el ser
para que aprendamos a ser
y repletos del ser,
entreguemos nuestro ser

Javier Melloni SJ