El camino de la liberación

Si estamos comprometidos con decir nuestro mantra, estaremos más y más profundamente comprometidos con la realidad de nuestro propio ser, con la realidad de toda la creación y con la de Dios. El verdadero hombre o mujer religioso es quien vive su vida respondiendo a la realidad. No a metas, no a ambiciones, no a cosas secundarias, no a cosas materiales, no a lo que es trivial. Si respondemos a lo que es trivial, nos trivializamos nosotros mismos. Sigue leyendo

La infinita expansión del amor

Mediante la recitación del mantra, la meditación es la manera para “estrechar” nuestra atención hacia un solo punto. Tan pronto como llegamos a ese punto, el camino se abre a una infinita expansión del otro lado. Pero para ello necesitamos la valentía de perseverar, de no temer la estrechez. Estamos invitados a creer que lo que Jesús dice es verdad cuando afirma que si perdemos nuestra vida, entonces y sólo entonces, seremos capaces de encontrarla. Esta es la embriagadora base de todo el misterio cristiano: que la Pascua se cumple. La meditación rompe todas las barreras que levantamos dentro de nosotros mismos entre nuestra vida exterior y nuestra vida interior; es así como nos armoniza. Lo que san Pablo ve tan claramente es que el mundo y la carne divorciados del Espíritu sólo pueden conducir a la muerte. Pero el Espíritu vivifica todo, lo llena todo de vida, incluyendo por supuesto lo carnal y lo mundano. Todas las cosas, toda la creación están llamadas a la unidad con Cristo. Él es la fuente de nuestra paz. Sigue leyendo

La realidad es amor

Para meditar es preciso ser muy sencillos. Esto es un gran reto para muchos de nosotros, pues hemos sido formados con la conciencia moderna de la era científica. Cuando comienza a meditar, a la mayoría les resulta muy difícil creer que sólo con recitar la palabra Maranatha una y otra vez, ya se está en el camino. Por eso, al comienzo esto deberá aceptarse por pura fe. Pero lo cierto es que nada conduce al silencio y a la quietud como el mantra. Sigue leyendo

Más allá de la técnica

En la sociedad en la que vivimos no estamos acostumbrados a poner toda nuestra fe y confianza en algo que es muy, muy simple. Todos hemos sido formados para confiar sólo en cosas complejas. De modo que cuando empezamos a abordar algo como la meditación tendemos a interesarnos en las técnicas asociadas con ella. Las técnicas tienen su lugar, desde luego, pero no son lo primero que debe ocuparnos cuando aprendemos a meditar. Sigue leyendo